
Mi alumna
preferida |
||
Estamos en clase y soy tu profesor. Es una
clase de recuperación de verano y estás sola... no se que ha pasado contigo, con lo
aplicada y atenta que se te ve en clase... ¿que te habrá distraído tanto de lo que
explico en clase?
Te estoy explicando la lección, pero mis
pensamientos andan en otros sitios, en todos tus sitios. Miras de reojo mi bragueta y ves
el bulto que forma mi pene excitado. Nuestras miradas se cruzan por un momento y no
podemos contener una sonrisa. Tengo que intentarlo y mientras busco una
excusa para pedirte perdón, mi mano agarra la tuya y la aprieta, esperando tu respuesta.
Con gozo, siento como tú también aprietas la mía. Pero sigues hablando del tema,
como si no pasara nada, aunque siento que tu mente también está en otro lugar. Me atrevo
un poco más. Suelto tu mano y te cojo la cintura. Te la acaricio. Y entonces, tú te
callas. Te quedas inmóvil, de espaldas a la pizarra. Deslizo mi mano hasta tus nalgas, siguiendo
tus curvas con mis dedos. Como me gusta tu culo con ese vestido tan ajustado. Siento tu
piel debajo y la costura de tus tangas. Aprieto mi mano para sentir mejor tu glúteo;
lo noto duro, tenso y a la vez suave. Ahora me coloco detrás tuya. Seguimos los dos
callados. Me acerco a tí, rozando mi pantalón con tu vestido. Te echas hacia atrás,
apretando tus nalgas contra mi sexo. Notas su calor y mi tensión. Y sientes
como la humedad aflora en tu vulva. Rodeo con mis brazos tu cintura, apretándote
aún más contra mí. Me muevo hacia tus lados, notas como mi verga recorre
todo tu trasero. Llevo una mano a tu pelo. Me encantan tus
cabellos. Admiro como se refleja la luz en ellos. Te los aparto de la nuca. Acerco mi boca
y te beso. Te estremeces y sueltas un suspiro, y sigo, sigo besándote y chupándote,
allí, donde nace tu pelo. Notas mi pene duro apoyado en tus nalgas y eso
te excita. Mis besos no ayudan a hacer descender la temperatura de tu cuerpo. Te encanta
como beso, como mi lengua recorre tu cuello. Termino de bajarte la cremallera y tu vestido
cae al suelo. Te aparto un poco para verte mejor. Estás tan sexy, así de espaldas, solo
con la ropa interior. Me encanta tu culito, tu espalda, tus muslos. No me puedo
creer lo que esta pasando.... con mi alumna. Giro tus hombros para que te des media vuelta
y quedes de cara a mí. Nos miramos y veo el deseo en tus ojos. Te estrecho y nos
besamos con pasión. Nos chupamos los labios, las lenguas. Que rica sabes. Mientras,
te desabrocho el cierre del sujetador, te lo quito y noto tus tetas en mi pecho. Siento
como tus pezones se clavan en mi piel. Sigo sentado en mi mesa, con las piernas abiertas
para tenerte más cerca. Me estas desabrochando los botones de la camisa, me la quitas y
acaricias mi pecho. El vello que tengo te gusta y te excitas aun más. Volvemos a
separarnos un poco para contemplarnos mejor. Y te pido como mi alumna preferida que
eres que me enseñes todo. Observo tus tanguitas blancas, que están empapadas a la altura
de tu rajita. Hacen un buen contraste con el moreno de tu piel. Eres la chica más buena
con la que jamás he estado. Te bajas la bragas, ruborizándote un poco y
corres junto a mí. Apenas he podido verte el sexo, pero lo que he visto me ha gustado
mucho. Lo llevas un poco depilado y solo puedo
pensar en comértelo y en follártelo. Volvemos a besarnos. Mis manos están en tus
pechos y tus nalgas. Juego con tus pezones, los aprieto mientras te retuerces de gusto. Mi
otra mano te recorre por detrás, desde la conclusilla hasta el inicio de tu vulva. Tus dedos se aferran a mi cinturón, lo abres,
sigues con los botones de mi pantalón. Me levanto un poco para que puedas quitármelos.
Llevo unos slips pequeños y ajustados, también blancos por donde asoma mi glande,
hinchado, rojo y brillante del líquido preseminal que ha brotado de él. Me lo quitas,
poniéndolo encima de tus tanguitas. Ahora me contemplas tu. Estoy con los muslos abiertos
y mi miembro te apunta como si te fuera a disparar. Me susurras lo bonito y grande que es,
que lo quieres para ti. Y yo te digo que es tuyo. Que nací con él para ti. Necesitas sentirlo y lo coges con tus dos
pequeñas manos. Sólo queda el orificio al exterior . Notas como late. Es como un
corazón preparado para el amor. Para todo el amor que quiero darte. Me lo aprietas con
tus dedos, con tus palmas. Después deslizas una abajo y me empiezas a acariciar
los huevos mientras que me masturbas con la otra, despacito, subiendo y bajando mi
prepucio. Yo tampoco me estoy quieto. Tengo cogida una
de tus tetas y me la acerco a la boca. Te la lamo entera y me meto el pezón en la
boca. Lo chupo con ansia. Me dan ganas de mordértelo, de comértelo, y lo hago, pero
flojito, con la intensidad justa para darte todo el placer que te mereces. Mi otra mano ya
tiene tu flor dentro. Me cabe entera en mi mano masculina. Que calentita y mojada la
siento. Cómo me gusta apretártela y escurrirte todos tus juguitos. Se me cuela un dedo
entre tus labios mayores. Busco tu clítoris y al momento lo encuentro, todo hinchadito.
Lo tienes ardiendo. Descubro con satisfacción que eres una mujer muy caliente. Justo lo
que yo andaba buscando. Ahora, otro dedo entra mas hondo, a través de tus labios
menores y se cuela en tu vagina. Tengo todos tus puntos débiles en mi boca y en mis
manos. Y tú, claro, gimes de placer... Siiii, notas como mis dedos te exploran, te
acarician y te penetran. Estas caliente, muy caliente y tu temperatura no hace otra
cosa que subir. Te tengo entregada a mí, excitada.
Espero un poco hasta que terminas de correrte.
Quiero hacerte gozar mucho más. Que te enamores de mí para siempre. Eres la mujer de mis
sueños y ahora que estoy dentro de tí quiero hacerte la chica más feliz del mundo.
Estoy sudando y cansado de mantenerte en peso, pero muy excitado. Te separo de la pizarra
que ha quedado toda emborronada y sin sacarte mi miembro de tu sexo te llevo de nuevo
hasta tu mesa. Te recuesto sobre ella. Nos miramos y encontramos el deseo de uno en el
otro. Levanto tus piernas y las coloco sobre mis hombros. Saco mi polla de tu vagina.
La agarro con mi mano y te la froto por tu clítoris. Cada vez con más fuerza rozo mi
glande por toda tu almeja que está empapada mientras tu te acaricias las tetas y
me dices: "Fóllame más amor, reviéntame el coño con tu dura polla" "Claro que lo haré, hasta que sientas
correr mi semen caliente dentro de ti" Te respondo y poniendo mi falo en tu
entrada, comienzo a introducírtelo despacio, sintiendo como te retuerces de placer. Ya
esta todo dentro y comienzo a sacarlo y meterlo con un ritmo lento. Veo que quieres más
movimiento pero sigo despacio para que me desees aún más. Poco a poco mis embestidas se incrementan en
rapidez y fuerza. Siento que ahora te gusta más y te va subiendo de nuevo el gusto desde
tu vulva, por tu columna vertebral hasta el cerebro. Yo tengo que mentalizarme para no
venirme ya. Espero tu orgasmo para correrme contigo. Noto como te sube. Te agarro de las
caderas y te hago el amor lo mas deprisa y fuerte que puedo. Parece como si mi sexo no
saliera ni entrara en el tuyo y a la vez estuviera siempre dentro, sintiéndolo como
nunca. Mis huevos golpean tus nalgas. Están duros y calientes, a punto de vaciarse dentro
de ti. Me pides que lo haga, que te vas a morir de
placer. Empiezas de nuevo a correrte y yo quito el freno y te inundo con mi semen tu
interior. Solo se oyen nuestros gemidos y el chocar de nuestros cuerpos. Terminamos, te
dejo caer las piernas a mi lado y me echo sobre ti, buscando tu boca que beso con pasión.
Nuestras respiraciones se relajan y descansamos abrazados en un mundo irreal. Te encanta tenerme encima, sudados ambos,
besándonos mientras notas como mi pene va perdiendo su dureza en tu interior. Notas la
calidez de mi semen dentro de ti y eso te gusta, te excita. Entonces reaccionas. Te descubres totalmente y
te vuelves hacia él. Tienes que quemar tu último cartucho. Le propones que se acerque,
que haga lo que quiera contigo, que será nuestro secreto. Le dices que siempre has notado
sus miradas y su deseo por ti. Ahora tiene la posibilidad de realizar sus fantasías. Que
no lo eche todo a perder por una tontería. El director titubea, sabe cual es su deber
pero estas tan buena que le viene a sus recuerdos todas las pajas que se ha hecho contigo.
Vencida su voluntad, sus piernas le
mueven hacia nosotros. Se para a medio metro de ti y se queda inmóvil, con la vista
perdida en tus senos. Sabes que ahora es tu oportunidad, antes de que se arrepienta. Le
coges una mano y la pones sobre tu pecho mientras que tu otra mano va directamente a su
bragueta y le agarras los testículos, los aprietas suavemente mientras los masajeas.
Luego buscas su pene que hallas con facilidad pues esta bien erecto y abultado en sus
pantalones. Él ha comenzado a sobarte las tetas. Pasa su mano de una a otra,
estrujándotelas y pellizcándote los pezones. Le desabrochas el cinturón, el botón del
pantalón y le bajas la cremallera. A continuación sigues con su slip, bajándoselo hasta
las rodillas. Le miras el pene y piensas que no está nada mal. Ya te has recobrado del
susto y sabes que todo va a salir bien. Ahora le acaricias los genitales directamente. Le
coges la polla y comienzas a masturbarle. Él sigue tocándote los senos pero una mano se
le desliza hasta tu culo que también comienza a sobar. Le besas en los labios, en la
barbilla, en el cuello, bajas tu boca hasta su pecho que sigues besando. Continuas hacia
abajo, agachándote cada vez más hasta llegar a su miembro. Le retiras toda la piel de su
pene para atrás y le besas el glande. Sacas la lengua y comienzas a lamérselo. Sientes
su gran excitación por el movimiento de su trasero hacia ti, pidiéndote que se la chupes
entera. Pero tu sigues jugueteando con su capullo. Quieres ponerlo a mil y lo consigues.
Al fin te decides y comienzas a introducirla en tu boca dándole chupetones mientras te va
entrando más y más haciéndole una buena mamada. Yo sigo sentado en la mesa, mirándoos. Estas
realmente sexy así agachada, con tus glúteos abiertos y asomando tu conejito por debajo.
Me he empalmado de nuevo y no puedo resistir la tentación de tocártelo. Me bajo de la
mesa, me agacho detrás tuya y meto mi mano entre tus muslos hasta tener tu sexo
dentro de mi mano. Esta muy mojado de tus fluidos y los míos. Noto que tú también estas
cachonda otra vez. Y mis dedos comienzan a juguetear con tu clítoris y tus labios
vaginales. En esa postura estas tan abierta que puedo introducir hasta tres dedos con
facilidad en tu coño hambriento. Sigo masturbándote con más rapidez y con mi otra mano
me masturbo yo también mientras tú sigues chupándole la verga a aquel tipo
inoportuno... Los dedos del director juegan en tu ano,
presionándolo, abriéndolo e introduciéndose fugazmente mientras mis dedos, ya
acostumbrados a tu cuerpo y tu humedad provocan que vuelvan ciertas convulsiones a tu
cuerpo. Mientras el director sigue morreándote y
sobándote yo te beso por detrás en el nacimiento de tu pelo sin dejar mis manos quietas
en tus pechos y mis dedos en tus pezones. Te muerdo la nuca y noto como todo tu cuerpo se
estremece. Bajo mi lengua por tu espalda llenándotela de besos hasta tus nalgas que
también beso con mis labios. Continuo bajando y llego a tus muslos, mientras mis manos se
aferran tus caderas, te los chupo por el interior, donde más sensibilidad tienen. Y ahora
subo, me lengua te recorre toda la rajita entre tus glúteos. Llevo mis manos a tus
nalgas, te las aprieto y siento cuanto me gusta tu culo. Deseo hacerlo gozar como se
merece, quiero que estés loca por mí. Te separo las mollas, sitúo mi boca entre ellas,
mi lengua busca tu hoyito, lo encuentra y lo lame. Siento que vuelves a estremecerte. Me
alegro de que te guste tanto y continuo chupándolo, te lo mojo con mi saliva y la puntita
de mi lengua se cuela en él. Pongo la lengua toda lo dura que puedo para que la sientas
dentro de ti. Noto que tu ano se relaja y me permite meterla entera, la muevo en círculos
mientras entra y sale de tu rico culito. Luego, cuando noto mi lengua cansada, la aparto y
dejo que mis dedos continúen la labor. Tienes el esfínter tan mojado que el primer dedo
se cuela con facilidad. Sigo trabajándote con él y veo como tu agujerito se agranda,
introduzco otro dedo más y escucho como gimes de placer. Escucho como el director pide follarte. Me
miras. Sabemos que no hay otra salida. Además presiento que te está gustando. Estás tan
cachonda... Y quieres más y más, hasta explotar de placer. Te separas de nosotros y
echas algunas prendas de ropa al suelo. Le ordenas al dire que se tumbe en el suelo, le
dices que te lo follaras tú a él. El director, obediente, se tumba boca arriba, con su
sexo duro apuntando al techo. Te pones de pie encima de él y mirándolo a los ojos
comienzas a masturbarte, le enseñas tu mano que está muy mojada de tus líquidos. Te
agachas y se la metes en la boca para que pruebe tu esencia de mujer. Le coges su miembro,
lo pasas por todo su sexo y comienzas a introducírtelo en la vagina. Entra con facilidad.
Te vas sentando encima hasta que lo tienes clavado entero dentro de ti. Sus bolas se
aprietan contra tus labios. Empiezas a moverte arriba y abajo y tus ojos se cierran cada
vez que siente el falo de tu director dentro de tu coño. Después te pones de rodillas y echas tu
tronco hacia delante apoyándote con tus manos en el suelo. Me miras y me dices que me
acerque por detrás. Que te haga el amor por detrás. No me hago de rogar y situándome de
rodillas detrás tuyo busco tu otro agujero con mi pene, no sin antes ensalivarlo bien.
Encuentro tu entrada. Pongo mi glande en ella y empujo. Se te escapa un grito que espero
que sea de placer. No quiero hacerte daño. Lo confirmo con tus palabras. Me pides que
siga, que te la meta entera. Despacito, con suavidad voy empujando hasta enterrar todo mi
miembro en tu culo que se ha quedado quieto esperando mi embestida. El director también
se ha dado cuenta de la situación y espera hasta que ya estamos los dos dentro de ti. Ahora comienzas tú a moverte, despacito.
Cuando vas hacia delante nuestros penes salen de tu interior hasta abajo del capullo.
Luego regresas hacia atrás entrando todo en tu interior hasta que nuestros huevos se
quedan pegados a ti. Vas acelerando el ritmo poco a poco. Nos estas follando a los dos y
los dos a ti. Tenemos una sincronización perfecta, la del éxtasis que nos estamos
proporcionando y los tres no paramos de gemir, cada vez más fuerte. Sentimos como se
acerca el orgasmo que nos va a llenar nuestros cuerpos de una felicidad demasiado real. Lo
vemos venir, nos entra por los pies, derecho hasta el cerebro. Va a estallar dentro de
nuestras cabezas y los suspiros se transforman en gritos de placer. Eres la primera en
venirte, aunque al momento sientes como el director te llena la vagina de su semen
caliente. Lo que te provoca otro orgasmo. Todavía no te has recuperado de tus espasmos
cuando notas más calor en tu interior, es mi esperma que te inunda el recto, y tú,
claro, sigues corriéndote. Estás loca de placer. Nunca habías sentido tantos orgasmos
seguidos. Sientes que las piernas te flaquean. No puedes más y te echas sobre el
director. Yo te sigo y termino encima tuya. Estamos jadeantes, mojados y con los ojos
cerrados, mientras recuperamos el aliento, pensamos en los momentos de supremo
placer que hemos vivido.
|
||