
En tu
casa...en tu cama |
||
Una noche
entro a tu casa, a escondidas, no me sientes, abro la puerta de tu habitación y noto
que estas dormida, desnuda bajo tu sabana semitransparente, noto eso ya que la luz
que entra por la ventana, alumbra tus nalgas. Te
contemplo unos minutos. Estas realmente sexy, desnuda baja la sábana. Admiro todas las
curvas de tu cuerpo y me voy excitando mientras te miro. Tengo mi miembro totalmente duro
y aún no te he tocado. Me desnudo en silencio y con cuidado me escurro por debajo
de la sábana, a tu lado. Sigues dormida boca abajo. Mi mano empieza a acariciarte la
espalda mientras mis labios te besan los hombros y la nuca. Bajo la mano hasta tus
nalgas que acaricio cada vez con más pasión. Un dedo se me desliza entre ellas hasta tu
sexo que también empiezo a acariciar con suavidad. Te recorro toda tu rajita, desde el
clítoris hasta el hoyito. Así me paso un ratito y empiezo a oírte gemir entre sueños y
a notar tu coñito más húmedo y caliente. Hundo el dedo entre tus labios. Siento como me
moja tu interior y empiezo a mover mi dedo en círculos a la entrada de tu cueva de
placer. A la vez que mi pene erecto se frota contra tu muslo traspasándote el calor que
emerge de su piel. Y, claro,
te despiertas sobresaltada. Estas a punto de gritar mientras me miras con extrañeza.
Sientes miedo y placer a la vez. Te tapo la boca para que no lo hagas y te susurro al
oído que no temas, que soy tu Raba que ha venido a hacerte el amor. Tras unos momentos de
indecisión, me sonríes y comprendo que te he conseguido y que me deseas tanto como yo a
ti. Acercamos
nuestras bocas y comenzamos a besarnos. Pasas tu lengua por mis labios, los abro y la
metes dentro de mi boca. Te la aprisiono con mis labios, la absorbo, la acaricio con
la mía. Después introduzco la mía en tu boca y tu haces lo mismo. Nos morreamos
mientras te agarro tus glúteos que sigo teniendo a mi alcance. te los toco, te paso
un dedo entre ellos y te acaricio el ano. Mueves tu culo, te hago cosquillas. Paso
mi otra mano adelante y y busco tu clítoris, lo encuentro, te lo froto despacito, en
círculos como a tí te gusta.. empiezas a gemir y yo me excito más todavía. Con tu mano
me estas masturbando. La otra la tienes ocupada con mis testículos. Vuelvo a
bajar el dedo por toda tu rajita, te abro los labios, meto el dedito dentro de tu
chochito. Lo tienes muy caliente y mojado, ahora meto dos dedos y comienzo a pajearte
sacándolos y metiéndolos con el ritmo que me pides, mientras que con el pulgar sigo
apretando tu botoncito. Te corres
así, en mi mano y yo también en la tuya. Tenemos el primer orgasmo de la noche. Quiero
probarte, beber tu caldito. Te empujo hacia arriba y tú me comprendes. Te pones de
rodillas, sobre mi cara con las piernas abiertas y con tu sexo frente a mis ojos. Te lo
miro un ratito y luego te acerco la boca despacito. Te tengo agarrada por tu trasero
y me meto todo tu coñito en la boca. Te lo chupo, lo absorbo, lo dejo bien limpito, pero
noto como te estas excitando otra vez. Así es que sigo comiéndote. A veces el clítoris,
a veces los labios, otras meto mi lengua en tu agujerito. Noto tu placer, cada vez te
aprietas mas contra mi boca, ahora no tienes bastante con mi lengua y te acaricio también
con mis labios y con toda mi boca hasta que te vas de nuevo en mi cara... Oímos
ruidos y nos quedamos inmóviles. Parece ser que es tu padre que se ha levantado a
orinar. Estamos aún muy calientes, pero satisfechos. Me susurras al oído que
vuelva la noche siguiente. Es viernes y tu familia tiene planeado ir a un pueblo
a pasar el fin de semana. Tú te inventarás algo para quedarte sola en casa y así
podremos gozar sin reprimir nuestros gemidos, jadeos y palabras de placer que nos
gusta decirnos mientras hacemos el amor. Me esperarás en la cama, desnuda y muy húmeda
para mí, y, como hoy, me pides que entre a escondidas, por la ventana del salón
pues eso te excita muchísimo. Yo acepto encantado. El día
siguiente se me hace largísimo anhelando estar de nuevo contigo. Por fin llega la noche y
vuelvo a tu casa. Veo la ventana entreabierta, escalo un poco y me cuelo por ella.
Mientras mis ojos se acostumbran a la penumbra voy avanzando con cuidado de no tropezar
con nada dejando mis ropas esparcidas por el suelo. Cuando llego a la puerta de tu
habitación ya estoy totalmente desnudo y empalmado de pensar lo que nos espera. Abro la
puerta despacio y entro en tu recinto. Como huele a tí. Me encanta tu olor y el perfume
de tu sexo me vuelve loco. Dirijo mi
vista hacia tu cama y contemplo el bulto bajo la sábana, hoy la luna está mas llena y
tu cuerpo se transparenta con más claridad. Noto algo raro, no veo un cuerpo sino
dos. Por un momento me entra el pánico. observo con mas detenimiento y te reconozco ahí
acostada. A tu lado hay otra chica, también desnuda y haciéndose la dormida. Sonrío y
pienso en lo traviesa que eres...Os quito la sábana y os contemplo unos momentos. ¡Qué
lindas estáis! Todas esas curvas reflejadas a la luz de la luna... Y tú, que sigues
haciéndote la dormida te giras al otro lado de la cama dejando un hueco entre las dos.
Sin pensarlo más aprovecho y me acuesto en medio de vosotras. mmmm, notas
el movimiento de mi cuerpo metiéndose entre vosotras. Sabes que soy yo, respiras con
fuerza mi olor. Te giras hacia mí y tu muslo pasa por encima de mis piernas. Tu
mano, apoyada en mi potente pecho me acaricia, bajando poco a poco hasta acariciarme
mi sexo duro y grande. Me acaricias lentamente a la vez que me das un beso en la mejilla
de bienvenida. Siento la
humedad de Lucia en mi miembro. Le echo hacia mí su trasero para poder llegar
con facilidad a su sexo. Ella sigue haciéndose la dormida. Te cojo la mano y la deslizo
hasta mi verga. Entiendes lo que quiero. La agarras de la base y la frotas contra los
labios mayores de tu amiga. Pasas el glande por toda su raja que se abre mojando más la
punta de mi capullo. Lo llevas hasta su clítoris y comienzas a masajearlo todo mi
miembro. Comenzamos a escuchar los gemidos de Lucia mientras se aprieta más y más contra
mi sexo. ¿Donde
están mis manos? Pues te cuento: Con un brazo he rodeado el cuello de la invitada hasta
alcanzar sus senos que acaricio sin descanso, apretando sus grandes pezones excitados. El
otro brazo lo he llevado hacia atrás y mi mano juega con tu vulva y especialmente con tu
clítoris que se hincha y enrojece ante mis caricias. Ahora también te escucho gemir a ti
mientras abres los muslos para darme todo tu sexo. Tu mano
sigue aferrada a mi pene. Ahora buscas la entrada a la vagina de tu amiga y no te cuesta
encontrarla. Ella, apartando con sus dedos una de sus nalgas, te ha facilitado el camino.
Introduces todo mi miembro dentro y vuelves a cogerme los testículos. Un grito de placer
se escapa de la garganta de Lucia. Noto un temblor en su cuerpo y siento su primer orgasmo
en mi polla. Estamos los
tres en movimiento. Mientras yo empiezo a follar a tu amiga tu sigues jugando con tu dedo
en mi ano. A fuerza de apretar y girar, has conseguido introducirlo hasta la mitad en mi
recto. Lo mueves en círculos mientras entra y sale, y yo, que no iba a ser menos,
también gimo de gusto. Sigo masturbándote. Te noto cada vez más excitada y pienso que
estoy deseando penetrarte. Voy parando
el ritmo que llevamos y me tumbo boca arriba. Te agarro de las caderas para que te subas
encima de mí. Te sientas sobre mi sexo, despacio, introduciéndolo en tu vagina y
comienzas a cabalgarme loca de placer. Me dirijo a Lucia y le digo sonriendo: "Chica
despierta y siéntate sobre mi cara que me voy a comer tu chochito" Ella, obediente,
no se hace de rogar y abriendo las piernas me pone en la boca su coño chorreante de
flujos de mujer y mientras lo saboreo, tú sigues follándome como una yegua salvaje... mmmm, te
encanta cabalgarme, te encanta sentirme dentro de ti. Lucia se
levanta al baño y tú te echas sobre mí. Te abrazo. Nos besamos. Tengo en la boca el
sabor de tu amiga pero no te importa. Nuestras lenguas se chupan y nuestros labios
se muerden. Te aprieto las nalgas y tu sexo se funde con mi sexo. En un momento que
separamos nuestras bocas te susurro al oído que te deseo y quiero más. Te pido que me la
pongas dura para seguir dándote placer. Me sonríes, me besas y comienzas a bajar tus
labios por mi cuerpo, besándome el cuello, el pecho, el vientre; jugueteando con tu
lengua traviesa. Cuando llegas a mi miembro está medio excitado. Te lo metes en las boca
con facilidad. Empiezas a lamerlo y chuparlo sin sacártelo y notas como termina de
crecer. Vuelve a estar duro y caliente como te gusta más. Te indico
que te gires para comerte yo también tu coño exquisito. Me lo enseñas todo mojado de
nuestros líquidos pero no me importa, igual que a ti. Lo colocas sobre mí. Sin pensarlo
lo meto en mi boca y comienzo a lamértelo. Un escalofrío te recorre el cuerpo, agarras
de nuevo mi pene y empiezas a lamerme la punta del capullo. Los dos bebemos nuestros
néctares mezclados hasta que no quedan restos. Seguimos chupándonos, cada vez con más
frenesí. En cinco minutos llegamos a un nuevo orgasmo, intenso, placentero, eterno. Me
vacio en tu boca mientras tu tragas sin parar toda mi esencia. No dejas escapar ni una
gota de mi esperma. Yo también me trago tu corrida, entera, inmensa, encantadora. Como
tú. Y entonces
sale Lucía y nos ve en nuestro fantástico 69, justo en el momento en que mi pene estalla
lanzando las salvas de honor en tu boca. Puede observar como mi sexo se estremece, como
mis caderas empujan hacia arriba al ritmo de mi corrida, como succionas con los ojos
cerrados, aferrando mi miembro con tus labios. Me estáis
volviendo loco de placer. Morreándoos las dos con mi miembro en medio. No sé que me
gusta más, si el tacto de vuestras bocas o el veros hacerlo. Os dejo hacer un ratito.
¿Será esto el paraíso? Entonces se
me ocurre otra idea. Poner mi verga entre vuestros otros labios. Qué rico debe saber. Os
aparto y me miráis con extrañeza. Os pido que me dejéis hacer y afirmáis con una
sonrisa. Os tumbo en la cama boca arriba, una frente a otra, con las piernas entrelazadas.
Yo me pongo de rodillas junto a vosotras y comienzo a acariciaros vuestros sexos. Una mano
en cada uno recorren vuestros pubis y vuestras rajitas. Os estoy masturbando a las
dos a la vez y empezáis a gemir. Os presiono los clítoris, juego con ellos mientras os
vais abriendo más y más. Poco a poco
os voy juntando hasta quedar pegadas, coñito con coñito. Apenas me cabe un dedo en
cada una de vosotras que sigo moviendo con el ritmo que os hace gozar. Quito mis mano
de vuestras partes íntimas y las subo hasta los senos que comienzo a masajearos mientras
vosotras os refregáis los coños continuando con vuestros gemidos de placer. Ahora me
levanto y me pongo al otro lado vuestro. Mis manos todavía mojadas de vuestros
fluidos suben hasta vuestras bocas semiabiertas e introduzco algunos dedos en ellas para
que probéis lo ricas que sabéis. Después, ya limpias y llenas de saliva las bajo
de nuevo a vuestros pechos y sigo con mi masaje, dedicándome especialmente a vuestros
pezones que acaricio con la palma de la mano y luego aprieto con mis dedos hasta ponerlos
muy duros y excitados, como esta mi pene, duro, caliente y apuntando al techo. Entonces os
digo que os separéis un momento para colocar mi polla entre vuestros labios vaginales. Y
de nuevo comenzáis a restregaros, pero con mi miembro en medio. Lo sentís como se
aprieta contra vuestros clítoris y vuestro interior. Tenéis los labios hinchados y
abiertos de tanta excitación. Continuáis así, cada
vez con más desenfreno. Estáis tan lanzadas de probar todo esto nuevo que no tardáis en
correros en mi verga caliente. Siento como vuestros líquidos interiores me empapan. Y
vuestros gemidos ahora se convierten en gritos de éxtasis y suspiros de unos orgasmos que
no recordáis haber sentido nunca. aaaahhhh,
sois maravillosas!
Uffff, mi
mente, como mi miembro, es muy caliente y no para de idear cosas para hacer con dos
hembras tan maravillosas. Mientras
entro y salgo de ti, despacito para dejar también a Lucía continuar con sus lamidas, le
cojo su mano y la acerco a tus nalgas que comienza a acariciar, esparciendo todos los
líquidos que le han caído por ellas. Sigue apretando su boca contra tu vagina y mi pene
absorbiendo los fluidos que encuentran. Pienso que se pueden aprovechar para otra cosa. Le
guío la punta de sus dedos al centro de tus nalgas y guiñándole un ojo le invito a que
me ayude a follarte el culo. Comienza a
recoger toda la humedad que encuentra y la va depositando en tu hoyito, introduciendo cada
vez más un dedo en tu interior que hace estremecerte cada vez con más intensidad.
Cuando nota que te entra totalmente su dedo más largo, empieza a moverlo en círculos,
relajándote con placer tu esfínter, ahora sensible y también excitado. Yo continuo con
mi mete saca, he acelerado un poco el ritmo y el roce con las paredes de tu vagina nos
proporciona un placer inmenso. Tanto, que cuando tu amiga te introduce el segundo dedo, te
corres posesa de un éxtasis increíble. Corrida que también aprovecha Lucía para
lubricarte más tu ano, abierto ya como una moneda de un euro. Salgo de
ti. Agarro tu cuerpo abandonado. Me miras con cara de corderita y te dejas llevar. Te
coloco, de rodillas sobre la cama, apoyo tus manos también en ella. Como un perrita en
celo. Me coloco detrás tuya, también de rodillas, con tu culito ante mi vista y mi
verga. Lucía se acuesta debajo de nosotros, boca arriba. me agarra el pene y se lo mete
en la boca. Lo chupa echándole toda la saliva posible. Mientras yo hago lo mismo en tu
hoyito del culo. Creo que ya
esta listo para hacerte subir al cielo. Saco la verga de la boca de tu amiga, bueno ahora
también mía, además muy íntima, jeje. La pongo entre tus nalgas, en tu entrada trasera
y comienzo a empujar mi duro y mojado glande que se va perdiendo dentro de tu hermosura.
Te escucho gemir y yo también lo hago y te digo que te quiero mientras te la clavo hasta
el fondo, quedando solo mis bolas fuera, colgando hasta tu raja, situación que aprovecha
Lucía para meterlas en su boca y culpármelas sin olvidar también de comerte tu coñito
mientras yo empiezo a sacarte mi pene y volvértelo a meter en tu agujerito divino... Entro y
salgo de ti con suavidad, lentamente, mimándote. Aprietas tus músculos para mantenerme
dentro y ralentizar mis movimientos, así, suavemente. Que rica
está Lucía con tu sabor y tu olor. Sigo chupando toda tu corrida de su cara mientras me
masturba con fuerza. Meto mi lengua en su boca que también sabe a ti. Lamo su lengua, su
paladar, sus dientes. Siento que me va a venir un orgasmo pero aún quiero esperar un poco
más pues creo que tardaré algunas horas en recuperarme de tanto placer. Estoy
agotado por dos mujeres tan sensuales como vosotras. Le retiro la mano de mi pene, aprieto
la base con la mía para impedir que mi semen salga. Después coloco mi verga entre
sus pechos, la rodeo con ellos ayudándome con mis manos y empiezo a moverme atrás y
adelante. No son tan hermosos como los tuyos pero bastan para darme todo el gusto que
deseo. Tu sigues
masturbándote mientras nos miras. Te incorporas sin dejar de tocarte. Acercas tu
boca a la de tu amiga y le besas los labios. Estás de rodillas a mi lado. Te veo la nuca,
la espalda y las nalgas. Tan bonitas, tan deseadas... Lucía saca su lengua, la introduce
en tu boca. Se la chupas y comenzáis con un intenso morreo. Le cojo sus manos y las llevo
a sus senos para liberar las mías que aplico por detrás a tu sexo y por debajo a tus
tetas. Tú aprovechas para dejar de masturbarte, ya que te lo estoy haciendo yo y me
introduces tus dedos húmedos en mi boca para que te los lama. aaaaaaaaaaahhhhhh.
Ahora si que no puedo más. Siento como me viene el placer. Me entra por los pies y va
recorriendo mis piernas, mis muslos... todo mi cuerpo hasta la cabeza. Luego baja hasta mi
sexo, agolpándose en mis testículos y mi pene. Libero mi miembro de los pechos de
tu amiga y lo acerco a vuestras bocas que siguen comiéndose. Meto el glande entre
ellas y mientras lo laméis, un gran orgasmo explota en mi interior y sale afuera en
chorros y chorros de semen que os cuesta ir absorbiendo por vuestras
gargantas, mojando también vuestras mejillas de mi elixir. Termináis
de limpiarme con vuestras lenguas y recogéis con ellas el semen que chorrea por vuestras
caras. Me dejo caer entre vosotras, exhausto. Sin palabras, solo suspirando, miro vuestras
sonrisas de chicas traviesas. Cierro los ojos y mi cuerpo comienza a relajarse de tanta
tensión. FIN |
||